Asumiendo Responsabilidades


Seguimos, pues, este viaje por las “miserias” del subconsciente humano, y esta vez hablaremos de la responsabilidad.

La humildad es una virtud que no está muy de moda hoy día. Dentro de nuestra soberbia nos creemos perfectos.

Parémonos aquí. Que “nos creemos perfectos” es algo que, o bien nos lo han dicho alguna vez, o bien lo hemos oído decir a alguien pero hay que matizar:

No nos creemos perfectos, nos basta con que el mundo lo crea.

En el momento en el que cometemos un error no lo reconocemos. Nos encaparramos y estamos al cien por cien convencidos de que la culpa NO es nuestra (y realmente creemos que la culpa no es nuestra): Este es el resultado de nuestro engaño interno: Si queremos engañar al mundo, nosotros hemos de ser los primeros en creer nuestra inocencia pero… ¿por qué esta evasión?

La respuesta a esta pregunta está íntimamente relacionada con esta otra, este sentimiento, esta pregunta que nos corta las alas, que oprime nuestra libertad y nos hace actuar con miedo, sin ser nosotros mismos, totalmente alienados: “¿Y qué pensarán de mi entonces?”

Y es que vivir en comunidad, vivir en esta sociedad tan estricta y tan alerta, tan asustada y tan, en consecuencia, a la defensiva, nos hace actuar así y, en nuestro caso, ocultar el error en lugar de enfrentarse a él por miedo a una consecuencia, la creencia de la existencia de la cual resulta muchas veces generada por nosotros mismos.

Bien, recapitulemos: Todos los actos comportan sus consecuencias. Instintivamente, al realizar un acto incorrecto aventuramos la consecuencia negativa y, en la mayoría de los casos, la magnificamos. ¿Qué sucede? Se genera un miedo que condiciona nuestra vida. Un miedo infundado por, como hemos comentado antes, esta sociedad condicionante. En consecuencia, ocultamos ese error.

Así, si somos culpables, hemos de ser consecuentes (o deberíamos, ya hablaremos de ello en otra ocasión) y, por lo tanto, asumir y arreglar nuestros errores. Esto debería acabarse aquí, pero inmediatamente aparece este pensamiento: “Tendré que llevar sobre la espalda toda la vida el sentirme juzgado por los demás. ¿Qué imagen queda delante de los demás después de mi error?”

Y esta vez es aquí el punto de inflexión de toda esta historia. Aquí es donde hoy quería llegar: ¿Qué hacemos para solucionar esto cuando ya no puedes engañar a nadie?

Buscar culpables.

Una solución mágica que no solo te evita consecuencias, sino que todo se convierte en un sueño, aunque más acertadamente podemos llamarlo un espejismo. Todos aquellos errores que teníamos que asumir siguen ahí pero ya no tendremos que asumirlos, ¡otro lo hará por nosotros! Aquellas consecuencias con las que nos tendríamos que haber enfrontado huirán solas. Esa imagen que teníamos que preservar, permanecerá intacta (¡Mejor que intacta!¡Ahora eres la pobre víctima, blanco de toda comprensión!) y aquella parte de dentro nuestro que debíamos educar para ser mejor persona para evitar futuras situaciones así… bien, ya no será necesario romperse la cabeza con esas cosas.

¿Por qué tanta hostia cuando los problemas se pueden resolver de una forma tan fácil?

¿Y todos salimos ganando verdad?

¿O quizá no?

Miserias del subconsciente humano

Do the next step with your best smile

Forbiddena 403 – Gate of UTK

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8 Comments

  1. nestah said,

    October 24, 2009 at 11:27 pm

    Este texto tiene ya sus meses 😛
    Si mal no recuerdo debe hacer cosa de medio año que lo escribí y tiene una larga historia a sus espaldas… ^^
    En fin, me largo ya que son la 1 y 27 de la madrugada, y una vez mas, disculpad la pésima ortografía, pero traducir del catalán al castellano sigue siendo igual de difícil de madrugada que la última vez xD

  2. lsaaved said,

    October 25, 2009 at 10:32 pm

    aver cuanto tarda en convertirse en un debate religioso-filosofico…

  3. nestah said,

    October 25, 2009 at 10:33 pm

    tardará lo que tarde benji en venir a escena xD

  4. paula said,

    October 28, 2009 at 10:00 pm

    uff que bien escribes hectorin! 🙂

  5. abel said,

    October 29, 2009 at 10:38 pm

    Espero que cuando dices “nosotros” no te estés refiriendo a la humanidad en conjunto porque, de ser así, estarías proponiendo un caos global. Si todo el mundo quisiera ser perfecto y evadiera sus responsabilidades en el caso de que fracasara, nos enfrentariamos a una caza de brujas de dimensiones catastroficas, y creo (y digo creo) que realmente no es así. Puede llegar un momento en que la vergüenza por un fracaso nos lleve a evadir la responsabilidad, pero también és cierto que en muchos casos asumimos la responsabilidad, aunque al principio nos cueste. Si propones ese modelo de evasion como una constante, me temo que el texto és bastante victimista y que podría ser en verdad una justificacion de un problema que afecte a menos individuos de los propuestos o que, almenos, sea puntual.

  6. nestah said,

    October 29, 2009 at 10:44 pm

    Hablo en primera persona de plural para que, en primer lugar, quien lo lea pueda identificarse mejor con el texto (la primera persona) y para darle un sentido abierto y global al mensaje, de forma que quien se pueda sentir identificado lo haga.
    Son reflexiones concretas para casos concretos en un sentido abierto. En ningún momento resultan patrones de cada ser humano ^^

  7. nestah said,

    October 29, 2009 at 10:44 pm

    pero buena apreciación, si señor ^^

  8. Racek said,

    November 2, 2009 at 8:02 pm

    Yo sí reconozco mis errores (pero solo para mí mismo, para no volver a cometerlos). Suelo saber que he hecho mal (para corregirlo). Me importa un jamón lo que la sociedad piense (hace poco, hubo cierto malentendido en el que se usó la palabra “conejo” como sinónimo de cierta parte de la anatomía femenina y todos lo entendieron así menos yo, que pensaba en un adorable conejito (como animal) sedoso y suave. Cuando se dieron cuenta, se estuvieron partiendo de mí y de mi inocente error, y yo me reí como el que más).

    Y finalmente y tras todo esto, si puedo echarle la culpa a alguien, se la echo.

    Se conoce con el nombre de cobardía o “como salvar tu propio pellejo a costa del pellejo de otro”.

    Y no pasa nada, es humano, animal y comprensible.


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