Auto-compasión


Estoy rallado.

El ser humano tiene tendencia a deprimirse por todo. Vivimos ofuscados por un aura de pesimismo que nos oprime y nos “impide” (y atención a las comillas) ser felices pero…

¿Por qué?

Visto desde fuera, con una valoración lo suficientemente objetiva, la mayoría de problemas no son suficiente para crear este estado de malestar, y quedan tapados por todas las otras cosas positivas que nos envuelven.

Obviar el problema, enfrentarse a él, encontrar una solución o simplemente ignorarlo serian las actitudes más “sanas” y recomendadas, pero aun así no se llevan a cabo, y yo me vuelvo a preguntar…

¿Por qué?

¿Por qué no valoramos lo que tenemos?

¿Por qué nos obsesionamos con que todo sea perfecto?

El ser humano es inconformista. Necesitamos que en nuestra vida no haya ningún problema, y todo empieza, cuando algo va mal.

Un amor no correspondido, problemas de relaciones, discusiones con cualquiera… se trata de problemas que, por ahora, no podemos solventar. Así pues, ¿qué nos dedicamos a hacer?

Auto-compadecernos.

Pensamos cien mil veces en nuestro problema, en cuántos miles de cosas que podríamos hacer, repasamos una y otra vez qué hemos hecho mal, como si al pensarlo mucho, ¡acabásemos descubriendo que en el fondo no pasa nada!

Y eso, de forma subconsciente, es precisamente lo que estamos esperando: Descubrir que todo es un malentendido, acabar encontrando una frase que demuestre, que nos demuestre, que, por ejemplo, ella aun nos quiere.

Pero llega un punto en el que la auto compasión no es suficiente para nosotros, porque pasa el tiempo y las cosas no cambian (¿y por qué deberían de cambiar?), y en esos momentos de desasosiego buscamos refugio en los demás.

Por eso, cuando algún alma cándida nos pregunta “Y qué, ¿cómo te va?”, ah amigo, ahí vemos nuestra oportunidad.

Estábamos deseando que alguien lo hiciese, porque entonces podremos explicarle nuestras penas con dos objetivos: El primero, el mismo que antes: Quizá hablando con ese amigo se solucione nuestro problema. Dentro nuestro aun queda esa pequeña esperanza de que él nos lo solucione o simplemente, de nuevo, quizá descubramos que no pasa nada.

El segundo objetivo es el de convertirnos en los protagonistas. El pesimismo y la auto-compasión nos hacen el actor principal de la historia. Nos sentimos importantes, recibimos consuelo y hace que sintamos que alguien nos aprecia lo suficiente como para aguantar nuestra charla.

Es un círculo vicioso en el cual buscamos desesperadamente que nuestra vida sea perfecta y, amigos, eso no existe.

Nuestra impaciencia y nuestro perfeccionismo hacen que acabemos empeorando la situación, en lugar de relajarnos y aceptar que no todo se puede tener en esta vida.

Miserias del subconsciente humano

Sonríe, mañana puede ser peor.

Corolario de la Ley de Murphy

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19 Comments

  1. Javier said,

    October 20, 2009 at 5:53 pm

    … a esto se me ocurren un par de comentarios/preguntas…

    ¿Crees que la felicidad es posible?
    ¿Crees que si pudiésemos ser felices durante un largo período de tiempo, habría algo que nos moviese o nos alentarse a conseguir nuevos logros?

  2. nestah said,

    October 20, 2009 at 5:58 pm

    Hmm te respondo con otra pregunta:
    ¿Y qué entiendes tu por felicidad?

  3. Javier said,

    October 20, 2009 at 6:09 pm

    Estar saciado, no tener ningún tipo de necesidad… eso… cuesta demasiado. Yo lo he conseguido 5 veces en mi vida

  4. nestah said,

    October 20, 2009 at 6:20 pm

    Y creo estar presente en las dos últimas me equivoco? ^^
    Pues si, la felicidad es posible, aunque según tu definición ya podemos aventurar que van a ser espacios de tiempo cortos y intensos.
    El mundo está en constante cambio, no podemos mantener en equilibrio la balanza durante demasiado tiempo en TODO no crees?
    Es decir, yo puedo ser feliz, por ejemplo, con mis estudios, y puedo mantenerlo durante un tiempo, e incluso a la vez intentar conseguir nuevos logros, aunque tu dirás “nuevos logros implica tener necesidad o no estar saciado” pero se pueden tener ambiciones sin necesitarlas ¿me explico?
    ¿Suena raro? Y no será que podemos considerar la felicidad como esa utopía a la que nunca vamos a llegar? Aunque ni siquiera seamos conscientes de ello ¿en cada situación siempre existirá una posible situación mejor dentro del infinito de las posibilidades no? Así, si consideramos la felicidad en un ámbito como ese estado en el que nos conformamos porque nos gustan como están las cosas pero sin negar la posibilidad de mejorar y sin afirmar la perfección (que, ya avanzo, es inexistente) de este, podemos llegar a mantener esa felicidad y aun así puede haber algo que nos mueva y nos aliente a conseguir nuevos logros, como me preguntabas en el primer comentario.

  5. Javier said,

    October 20, 2009 at 7:18 pm

    Te equivocas en una cosa, si hiciésemos cosas sin estar convencidos, sin un fin, todo saldría mal, entonces… Las cosas se harían con desgana. Está dentro de la naturaleza hacer las cosas por necesidad. Todo funciona por impulsos. Algo que nos distingue de los animales, es el hecho de poder elegir. No debemos olvidar que el hecho de poder elegir, no significa que se desaparezcan. Por ello, no es que las personas busquen complicarse la vida, sino que está dentro de ella.

    Yo también comparto la filosofía de no complicarse la vida. Me parece absolutamente inútil complicarse la vida por tonterías,. pero he descubierto que eso, la gente, no lo hace aposta… Han nacido así, hay que perdonarles.

    Por otra parte, el hecho de tener autoestima me parece innecesario. todo el mundo tiene un propósito, y sino, es que no lo han encontrado. Todos nacemos para algo, y el hecho de tener que apreciarnos me parece una tontería. Con nosotros mismos, ya basta.

  6. Paco said,

    October 20, 2009 at 8:24 pm

    Eres el amo pero el verde de tu blog es un asco

  7. nestah said,

    October 20, 2009 at 9:08 pm

    Si a mi tampoco me acaba de hacer demasiado el verde, pero no se cual estilo ponerme :S xD

  8. Ben said,

    October 20, 2009 at 9:13 pm

    Comento dos cosas: la auto-compasión y la felicidad.

    1. La auto-compasión.
    No soy capaz ahora de decir (con certeza y sabiendo que digo la verdad) por qué el hombre busca la perfección y se deprime cuando ve que no puede conseguirla. Sin embargo, sí puedo decir que no es malo buscar la perfección. Y la perfección existe: Dios es infinitamente perfecto en todos sus atributos, cumplir totalmente la Palabra de Dios es comportarse perfectamente (y todas las relaciones -de matrimonio, familiares, etc- son perfectas cuanto más conformes a ella son)… Además, las cosas quantificables (como los exámenes) tienen su perfección en el valor máximo (un 10).

    En cuanto a nosotros, es una obligación buscar la perfección. “Sed santos como yo soy santo”, dice Dios. En nosotros debemos luchar por llegar a la perfección, por parecernos cada días más y más a Cristo, por agradar cada día más y más a aquél que nos salvó de la ira eterna y del castigo que merecemos. No como método de salvarse a uno mismo por las obras, sino sólo para agradar a Dios, por amor a Él. “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). Si Dios nos adopta por hijos y quiere que nuestra vida refleje la de Cristo, fundamento de nuestra adopción, si no nos entregamos a practicar la justicia, además de demostrar una enorme deslealtad hacia nuestro Creador, renegamos también de nuestro Salvador.
    En cuanto a otras cosas que no son nosotros mismos, hay que buscar hacerlo todo lo mejor posible siempre. Luchar (con nosotros mismos y con lo que hay alrededor) para que las cosas vayan bien. Esforzárse al máximo para intentar sacar siempre un 10 en todos los exámenes. Pero no quiero hablar más; no quiero caer en usar mis propias palabras y no basarme en la Palabra. Pero creo que de momento lo dicho clarifica algo.

    Por último, quisiera referirme a lo dicho respecto a los objetivos del hablar con alguien cuando se está en un estado de pesimismo. Falta decir algo muy importante: la búsqueda de ser el protagonista es consecuencia del amor a uno mismo. Úsese esto como complemento a lo dicho por Héctor y sirva para darse cuenta de la maldad de las personas: muchas veces, el hablar con otros está directamente relacionado con el amor propio (aunque no creo que siempre sea como se ha comentado, porque a veces también se puede pedir consejo desesperadamente a una persona, pero bueno).

    2. La felicidad.
    Las palabras “felicidad” o “feliz” sólo están dos veces en la Biblia. Generalmente suelen encontrarse los sinónimos bienaventuranza y bienaventurado. Conociendo qué caracteriza a la persona feliz, quién es la persona feliz, podremos saber qué es la felicidad. Doy unos pocos ejemplos de versículos en los que se encuentran estas palabras.

    “Bienaventurado el hombre a quien tú, Señor, corriges, y en tu ley lo instruyes, para hacerle descansar en los días de aflicción, en tanto que para el impío se cava el hoyo.” “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidad.” “Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, para que habite en tus atrios; seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo.” “Bienaventurado el hombre que puso en el Señor su confianza, y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.” “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado.” “Bienaventurado el hombre que teme al Señor, y en sus mandamientos se deleita en gran manera.” “Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan;” “Ahora, pues, hijos, oídme, y bienaventurados los que guardan mis caminos. Atended el consejo, y sed sabios, y no lo menospreciéis. Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas cada día, aguardando a los postes de mis puertas.” “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.” “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor.”

    Si seguimos leyendo todos los pasajes vemos lo siguiente.
    El hombre feliz es correjido por el Señor e instruído en Su Palabra (1), es decir, que la lee y aprende de ella. El hombre feliz ha sido perdonado por Dios (2), sabe que Cristo murió por él, que resucitó y que volverá en el fin, y sabe que “la salvación es del Señor” y confía en que, aunque él es muy malo e imperfecto, Dios ha tenido misericordia de él y lo ha perdonado a través del sacrificio de Cristo. El hombre feliz forma parte del pueblo de Dios (3), y está en la iglesia (en comunión con los demás creyentes) (4). El hombre feliz confía completamente en Dios para absolutamente todo (5), y lo teme (es decir, lo respeta en grado sumo y conoce y atiende la justicia de Dios) (6). El hombre feliz cumple la voluntad de Dios (7), es decir, hace lo bueno, lo que Dios ama, y no atiende para nada a lo que dicen los malos (8). El hombre feliz busca y atiende la sabiduría (9), la cual sólo proviene de la Palabra de Dios (“el principio de la sabiduría es el temor del Señor”). El hombre feliz lucha contra las tentaciones que lo impulsan a hacer lo que Dios aborrece (10). El hombre feliz muere en el Señor, es decir, siendo salvo por la fe en el sacrificio de Cristo (11).

    (1)- Salmo 94:12-13; (2)- Salmo 32:1,2; (3)- Salmo 33:12; (4)- Salmo 65:4; (5)- Salmo 84:5; Salmo 40:4; (6)-Salmo 112:1; (7)- Salmo 119:1; (8)- Salmo 1:1; (9)- Proverbios 8:32-34; (10)- Santiago 1:12; (11)- Apocalipsis 14:13;

    Queda claro, pues, cuál es la persona feliz. La felicidad consiste en saber, tener, conocer y hacer todo aquello que define al hombre feliz. Es importante darse cuenta de el dinero, la condición social o la educación no sólo no son la base de la felicidad sino que no tienen nada que ver con ella, no contribuyen para nada en hacer verdaderamente feliz.
    Se ha descrito la felicidad verdadera, profunda y eterna. Pero los sentimientos de “felicidad” que mucha gente ha tenido alguna vez, momentáneamente, tienen su justificación en versículos como éstos: “Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos;” (Salmo 127:4,5); “Mas bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:35).

  9. Javier said,

    October 20, 2009 at 9:32 pm

    Pues, no se si estoy de acuerdo, pero creo que algo que hace al hombre feliz, es aquello, que cuando lo hace no siente ningún tipo de remordimiento de conciencia, y además, le reporta bienestar, refiriéndome así a las acciones caritativas por ejemplo, o ayudando a los demás.

    Sin considerar ningún otro elemento a parte del hombre, hacer el bien lo hace feliz, y eso, es lo que refleja la biblia, que con sus anécdotas y relatos, nos va instruyendo hacia un camino mejor.

    Con ello, no quiero decir, que Dios no sea un fin último ni nada, si no que para que un hombre, tomándolo como único, esto es, aislándolo, se sentirá mucho mejor haciendo el bien que haciendo el mal. Evidentemente, el problema está en distinguir lo bueno de lo malo, en tener los límites.

    No quiero meterme en ese tema de la moralidad, pero creo que si haces cosas buenas, te pasan cosas buenas, y si haces cosas malas, te pasan cosas malas. Y eso, por experiencia sé que es así. Conviene aclarar, que es todo relativo a la persona y su moralidad, pero aún así, se que si una persona hace algo de lo que no se siente orgullosa, le pasa algo malo. Lo he comprobado, evidentemente puede ser una casualidad, pero cuando una reacción se repite reiteradamente, dejas de pensar en casualidades.

    Por llamarlo de alguna forma, sería lo que se suele llamar karma. No me importa el nombre, solo se que si eres bueno para ti, tienes más probabilidades de ser feliz. Seguramente porque no te sientas a gusto contigo mismo de lo contrario.

  10. Ben said,

    October 20, 2009 at 10:07 pm

    Si el hombre feliz hace el bien, podríamos decir que cuanto más bien haces más te vas acercando a la felicidad. Pero la felicidad real es un todo, no va a trozos. Esos trozos, esa “felicidad” entre comillas, momentánea, se siente cuando uno hace el bien (“más bienaventurado es dar que recibir”) o recibe algo muy bueno (como los hijos, “bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos”).
    Pero no siempre uno se sentirá mejor haciendo el bien que el mal. Al contrario: todos los incrédulos son esencialmente (aunque por la gracia de Dios que los mantiene muchas veces no se comportan así) personas que se deleitan en hacer injusticias (2a Tesalonicenses 2:12), que no aborrecen el mal (Salmo 36:4), que consideran lo malo como bueno y lo bueno como malo (Isaías 5:20). Y desgraciadamente los creyentes también caen en esto alguna vez.

    La Biblia no refleja nada con anécdotas y relatos. Es la Palabra de Dios pura y perfecta. No son cuentos populares.

    Crasísimo error el último párrafo. Yo cada día intento odiarme más, rechazarme más, estar más descontento conmigo mismo, no ser nada bueno para mí. Y a medida que yo menguo, Él crece; y cuanto más conforme se es a la imagen de Cristo, cuanto más se tiene todo aquello que tiene el hombre feliz, más feliz se es.

  11. nestah said,

    October 20, 2009 at 10:19 pm

    Me voy diez minutos y tengo que estar media hora leyendo 😛
    Me estoy planteando seriamente abrir un foro anexo xD

  12. Javier said,

    October 22, 2009 at 9:32 pm

    eso es un comportamiento auto-destructivo que no creo que esté en concordancia con los mandamientos. No te puedes aborrecer (http://www.rae.es/aborrecer). Y tampoco odiarte (http://www.rae.es/odiar).

    De momento, ningún tipo de suicidio está permitido en ningún tipo de religión, cristiana al menos. Cristo no fue una persona emo, ni depresiva. Intento disfrutar de cada momento haciendo lo que podía para ayudar a gente de su alrededor.

    No se odiaba, ni tampoco esperaba que la gente se odiase, perdonaba a las personas, como a Pedro cuando le negó 3 veces. No le dijo, eres un ser malo. Le perdono. no creo que Dios quiera que nos odiemos, en ese caso, no habría tenido un gesto tan bondadoso con alguien que le había traicionado, se limitaría a castigarle o despreciarle.

    Odiar, no está permitido, (amaos unos a los otros como yo os he amado) y en ningún momento te dice que te odies. Eso es algo, que has supuesto tu. Para que Dios entre en tu corazón no es necesario estar recordándolo todo el rato, ni mencionarlo en TODAS tus conversaciones. El no quiere que hagas su vida, quiere que hagas la tuya propia, respetándolo y teniéndolo en consideración siempre, por ello el 1er mandamiento es “Ama a Dios sobre todas las cosas” y no “Ama a Dios y a nadie más”

    Tu crees que el mundo se creo REALMENTE en siete días? Date cuenta de algo, puede, que Dios no sea algo que manipula las cosas, sino ese algo que tienen todas las cosas que hace que sean así. La biblia está hecha para gente de hace mas de 2000 años (al menos el antiguo testamento).

    Si tu a uno que no tiene ningún tipo de cultura intelectual le dices que de una materia que salió de la nada, separándose de su anti-materia, o anti-partícula creando un universo entero, en continua expansión, le hablas de la ley de gravitación y demás? tu crees que sería bueno o que te tomaría por loco?

  13. Ben said,

    October 25, 2009 at 7:55 pm

    Todo lo que has dicho es mentira. Tergiversación de las Escrituras, toma de unos versículos para decir lo uno quiere y rechazo de los demás que dicen justo lo contrario a lo que uno quiere decir. Eso es lo que hacen los que forman sectas. Y es lo que hace el liberalismo evangélico, que desde hace algunos años está engañando a la gente diciéndole que es salva cuando tienen los dos pies dentro del infierno. Y es lo que hizo la iglesia católica en su tiempo. Es algo en lo que desgraciadamente todo cristiano puede llegar a caer (no son pocos los creyentes que han caído en errores gravísismos por no considerar toda la Palabra, y más aún son los que han pensado que tenían fe en Jesús cuando en el único en quien tenían fe era en ellos mismos). Cuando pueda (si pudiese lo haría ahora) comentaré respondiendo bien.

    Pero para el que lea, sepa ya que lo dicho es falso. Pero para contrarrestar algo tan grave como que uno no debe sentir desprecio y odio por sí mismo, sirva el testimonio del apóstol Pablo (Romanos 7:14-25)
    “Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.

    ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?

    Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.”

  14. Ben said,

    October 25, 2009 at 8:04 pm

    Nota: el odio a uno mismo (¡Miserable de mí!) no consiste nunca en un aborrecimiento total a la naturaleza humana. Ese es otro error en el que se puede caer. Porque el hombre está hecho a imagen de Dios, y es una criatura de Dios, por lo que no he usado la palabra “odio” como sale en el diccionario (Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.) No, eso no debe sentirse hacia uno mismo. Espero poder escribir una respuesta completa pronto, Dios mediante.

  15. Ben said,

    October 25, 2009 at 8:05 pm

    Nota: creo que mis palabras (yo cada día intento odiarme más) eran fácilmente malinterpretables. Lo siento.

  16. Racek said,

    October 25, 2009 at 8:45 pm

    Dios no puede existir. Lo mató Nietzsche.

    El problema, amigo mío, es que, tergiversadas o no las escrituras, la creencia en un ser superior sigue sin ser un pensamiento ni lógico ni empírico. El concepto Dios es algo tan sumamente adaptable a la sociedad que hasta se puede seguir su evolución desde la Prehistoria hasta nuestros días como si estuviera escrito en un eje cronológico.

    Amigo, ni los trilobites ni los dinosaurios tenían Dios en el pasado, ni los rinocerontes lo tienen ahora.

  17. Javier said,

    October 27, 2009 at 10:30 pm

    Racek, lo siento pero te equivocas, al igual que no se puede afirmar “empíricamente” que Dios existe, tampoco se puede afirmar que no exista.

    Nietzsche no lo mató, descubrió que Dios no podía existir en nuestra sociedad. No creo que un razonamiento como ese sea demostrable, yo personalmente considero a Nietzsche como uno de los mejores filósofos de la historia.

    Yo no he tergiversado nada, lo primero, estas dando mas valided a lo que dice un profeta o apóstol a lo que dice Cristo. Y segundo, hay pasajes como este, que te describen hechos, no te dicen que los hagas.

    Este parrafo, si lo miras desde un punto lingüístico, tiene un tono de ¡Oh, pobre de mí! pero en ningún momento te dice directamente, odia tu cuerpo, en cambio, Cristo si dice directamente “amaos unos a los otros etc.”. El texto que tu has puesto está más sujeto a la confusión que lo mío. Sobretodo porque el mío es directo, dando un mandato y el tuyo no es más que una declaración de hechos.

    Tambien está mal llevar al limite las cosas como tu dices hacer. Yo creo que el texto que tu pones, nos advierte de las debilidades del cuerpo, y nos pone en guardia frente a ellas, aconsejándonos tener las 4 virtudes cardinales, prudencia, templanza, fortaleza y justicia bien desarrolladas.

    No te tomes tan a la ligera una sola frase, porque Cristo tiene pocas palabras que den ordenes tan directas como esas.

  18. Racek said,

    November 2, 2009 at 7:57 pm

    ¡Siempre es la misma historia!

    “Racek, lo siento pero te equivocas, al igual que no se puede afirmar “empíricamente” que Dios existe, tampoco se puede afirmar que no exista.”

    ¡Evidentemente que no! ¡Pero por esa regla de tres tampoco puedes afirmar que no existan los duendes, los gnomos, los unicornios o una tetera rosa con una flor estampada trazando una órbita elíptica alrededor de la Tierra!

    Es una gran equivocación tratar de endiñarle la carga de prueba a la persona equivocada. La base del estudio empírico es que el que afirma la existencia de algo es el que tiene que demostrarlo.

    Es absurdo tratar de aportar pruebas de la no existencia de algo. ¿Qué se hace para eso? ¿Traigo fotos de cumulonimbus para demostrar que no hay un Dios con barba hay sentado en su trono? ¿Me marco un pozo hasta el centro de la Tierra para demostrar que el infierno tampoco existe?

    La idea sigue siendo la misma y eso es irrefutable. Dios solo existe como un concepto que ha ido evolucionando a lo largo de la historia DEL HOMBRE, empezando por tigre dientes de sable, pasando por los egipcios y llegando hasta la actualidad.

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